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lunes, 1 de julio de 2013

El Director de Proyectos y el Pastor

Anónimo

Paseaba un día un Director de Proyectos por el campo. Iba pensando en lo bucólico del paisaje y la paz que se respiraba y lo lejos que estaba ahora de las reuniones 360º, cuando vio, en la lejanía un pastor de ovejas con rebaño de discreto tamaño. Eran 50 recursos los que el pastor gestionaba. El pastor levantó la cabeza, miró a nuestro Director de Proyectos y le tendió un trozo de queso. El Director de Proyectos cogió el queso, y se sentó junto al pastor. El Director de Proyectos no pudo evitar decir: 'señor pastor, lo suyo sí que es vida'. El pastor le miró, sin decir nada. 'Todo el día dedicado a usted mismo, con sus fieles recursos que nunca se oponen a su voluntad, que saben lo que deben hacer sin que nadie se lo diga, que no están todo el día exigiendo y pensando en irse a su hora a casa. Lo que daría yo por estar en su situación…'.
El pastor le miró y con simpleza respondió: 'no sabe usted de lo que habla, amigo'. El Director de Proyectos no se iba a amilanar, así que espetó: 'Usted si que no sabe nada de lo duro que es mi trabajo, seguro que yo cuidaría mejor de sus ovejas que usted de mi equipo de desarrolladores'. El pastor le miró fijamente y dijo 'hecho, escriba aquí la dirección de su empresa y avise de que voy'.



Pasado el estupor inicial, el Director pensó: 'bueno se trata de gestionar recursos, ¿no? Llevo años haciendo eso mismo. Seguro que las ovejas saben hacer mejor su trabajo que los desarrolladores. Tengo claro el objetivo, que den lana, y sólo necesito crear un plan y exigir su cumplimento'. Con un buen plan y mano férrea seguro que lograba cumplir sus objetivos. Dedicó esa noche a trazar un plan. Fue una dura noche, lloviendo y tronando. Las ovejas durmieron a la intemperie, pero no pasaba nada, el tenía 'el plan'. 50 recursos de tipo oveja, a 50 kg de lana por recurso, 2.500 kg de lana. Un Proyecto rentable, sin duda.



Al día siguiente el Director reunió al rebaño. 'Tengo un plan que nos va a llevar a completar el proyecto de manera exitosa. Ya me he comprometido con el señor alcalde, comerciante de lana, a entregarle 2.500 kg de la mejor lana en el plazo de dos meses. El alcalde me ha hecho saber su satisfacción y su plena confianza en que conmigo al frente, MBA y gestor de recursos experto, el proyecto va a ser todo un éxito.' Pasaron veinte días y el Director de Proyectos reunió de nuevo a las ovejas. 'Queridas ovejas, vamos retrasados respecto mi plan. No dudo que haréis lo necesario para asegurar que producís la lana al ritmo necesario. Espero que todas arriméis el hombro y que no os vayáis a casa sin cumplir con vuestro trabajo’. Las ovejas no entendían nada, al fin y al cabo no sabían cómo hacer crecer la lana más rápido… y parecía que el Director tampoco. Otros veinte días después, el Director de Proyectos reunió de nuevo al rebaño. 'Malditas ovejas. Os pedí un esfuerzo y no habéis hecho nada. Yo hice el plan y vosotras estáis haciendo que fracase'. Las ovejas, una vez más, no entendieron nada. Ya le habían dicho al Director de Proyectos que el que no las metiese en el corral por las noches y que no las hubiese cambiado de prado en todo el tiempo no era muy beneficioso para su lana. Estas ovejas, siempre quejándose de chorradas, ya sabía yo que no eran muy diferentes a los desarrolladores. Que sigan el plan y dejen de quejarse y pensar, para eso ya estoy yo. ¡No hay manera de hacer que trabajen!', había pensado el Director de Proyectos. Otros veinte días después, el alcalde llegó y preguntó al Director por su lana… El Director solo tenía 1.000 kg, la ovejas resultaron no ser tan expertas como ponía en su curriculum, inaceptable… que podría haber hecho él…

En esas llegó el pastor…, seguro que le había ido fatal. '¿Qué tal pastor? ¿Duro el trabajo?' dijo el Director de Proyectos con tonillo de sorna. El pastor contestó, con su simpleza natural: 'Todo ha ido sobre ruedas. Seguro que a ti también te ha ido bien. El Director no salía de su asombro. ¡Cuéntame que has hecho, por favor!, dijo al pastor.

'Ha sido fácil. Al fin y al cabo los desarrolladores son mucho más comunicativos que las ovejas y cuesta menos reunirlos. Todas las mañanas, sin perro ni nada, les tenía localizados. Además, pensé, no pueden ser muy diferentes que las ovejas, seguro que si cuido de ellos como hago con mis ovejas obtendré los resultados esperados y a eso me he dedicado estas semanas.' El pastor continuó: 'me pidieron que les consiguiese un servidor para no sé qué pruebas de rendimiento y de compatibilidad. Yo no tenía ni idea de qué es eso, pero parecía importante para ellos, así que lo conseguí. ¿No busco los mejores pastos para mis ovejas? No es tan diferente…' Luego prosiguió el pastor contando otra situación: 'Un día, los desarrolladores dijeron que no lograban que el rendimiento fuese el adecuado y que en su opinión lo mejor era tirar de un experto. Así que eso hice, busqué un experto que les ayudase y les formase. ¿No llevo a mis ovejas al veterinario cuando tienen problemas?'. Ahora sí que el Director de Proyectos no se lo podía creer, ¡formar a los recursos es caro! Y luego se van a la competencia en cuanto saben. 'Me acuerdo de otra cosa curiosa', dijo el pastor: 'Otro día los desarrolladores me contaron que no lograban avanzar. Eso me preocupó. Se supone que los desarrolladores deben avanzar en la funcionalidad, es su lana, ¿no? El problema, contaron, es que los comerciales estaban continuamente demandando pequeñas modificaciones, visitas a clientes, que atendiesen llamadas… Parece que los lobos acechan, pensé yo. Así que puse un poco de orden y deje claro que a mi rebaño no se le molesta'.

El pastor concluyó: 'la verdad es que no he hecho mucho, ¿no? La actividad de los desarrolladores se parece a la de las ovejas, si dejas que hagan su trabajo y pones las condiciones para que lo hagan, al final puedes recoger los resultados'.


viernes, 15 de mayo de 2009

Los “NOes” de la innovación



El primero es simplemente no intentar ser el más listo. Las innovaciones tienen que ser manejadas por seres humanos normales. Cualquier cosa demasiado inteligente, sea en el diseño o en su manejo, está condenada a fallar.

No diversificar, no tratar de hacer demasiadas cosas a la vez (permanecer focalizado). Las innovaciones que salen de un núcleo probablemente acabarán siendo difusas. Se quedan en ideas y no llegan a ser innovaciones. El núcleo no tiene porque ser la tecnología o el conocimiento. De hecho, el conocimiento del mercado proporciona un mejor núcleo para cualquier empresa, sea un negocio o una institución de servicio público, que el que proporcionan el conocimiento y la tecnología.

Pero debe haber un núcleo de unidad en los esfuerzos de innovación o probablemente se dispersarán Una innovación necesita de la energía concentrada de un esfuerzo único detrás de ella. Requiere también que las personas que la llevan a cabo se entiendan entre ellas, y esto, además, requiere una unidad un núcleo común.

Finalmente, no hay que tratar de innovar para el futuro. ¡Hay que innovar para el presente! Una innovación puede tener un impacto a largo plazo; puede no alcanzar su total madurez hasta 30 años más tarde.

El ordenador, como se ha visto, no ha tenido un impacto notable en cómo se hacen los negocios hasta los 70, 25 años más tarde de que se introdujera el primer modelo. Pero desde el primer día el ordenador tenía aplicaciones, fueran el cálculo científico, hacer las nóminas, o enseñar a los pilotos a volar. No hay que decir que en 25 años habrá gente que necesitará esto, sino que hay hoy suficientes personas que con esto se beneficiarán. Por supuesto, dentro de 25 años habrá muchas más.